Lo que el vídeo más odiado del año demuestra sobre lo que no se debe hacer online

Cuál es el vídeo más odiado del año? Se podría decir que, casi sin lugar a dudas, ese cuestionable honor corresponde al resumen del año que acaba de publicar YouTube. Cada año, el portal de vídeos publica un resumen de lo que ha dado de sí el período y de lo que ha tenido más éxito. Es una especie de listado de los vídeos más vistos, pero en un resumen con solo un fragmento de cada uno de ellos.

El vídeo dura algo más de 8 minutos. YouTube lo publicó hace una semana y desde entonces ha superado las 128.672.700 reproducciones. Tiene algo más de 2,2 millones de me gusta y, sobre todo, tiene 11 millones de no me gusta. Uno de los primeros comentarios dice «logran hacerlo peor cada año» y otro «nunca recuperaré esos 8 minutos y 13 segundos».

Además de declaraciones de odio hay una tónica dominante en los comentarios. Los comentarios dejan claro que el contenido es como si YouTube no comprendiese qué ven los internautas en YouTube, como si hubiese perdido el contacto con su propio servicio. El vídeo arranca con imágenes de Will Smith y, como apunta con sorna una de las comentaristas, es «su youtuber favorito». De hecho, ese es uno de los puntos clave que los comentarios señalan. En el vídeo faltan los youtubers.

Con ello, el vídeo se ha convertido ya y de forma oficial, como apuntan en Quartz, en el vídeo que ha logrado más no me gusta en la plataforma. Ha logrado batir al anterior vídeo con mayor recepción negativa, el de uno de los videoclips de Justin Bieber. Bieber solo tiene 9,9 millones de no me gusta… y al menos mantiene un saldo positivo (los me gusta son 10 millones). Los vídeos anteriores de recapitulación del año no habían logrado unos números tan impresionantes en rechazo.

Lo que los consumidores dicen
La recepción negativa y los comentarios de los usuarios en la plataforma se pueden leer en clave de experiencia de uso y también en relaciones entre creadores y soporte. En los últimos tiempos se han producido tensiones entre los creadores de contenidos y YouTube y el vídeo es una especie de sorprendente elemento que ayuda a visualizarlo.

Como apuntan en el análisis del medio estadounidense, 2018 fue el año en el que los creadores de contenidos se sintieron mucho más perdidos en lo que a YouTube tocaba y en lo que importaba a cómo hacían su trabajo. Los ajustes en el algoritmo los penalizaron (aunque en teoría iban en contra de los contenidos poco apropiados) y la monetización de contenidos se ha convertido en mucho más difícil. A los youtubers no solo les cuesta mucho más llegar a sus audiencias sino también ganar dinero con ello.

Además, en el vídeo también se ha hecho una especie de lavado de cara. No han aparecido algunas de las estrellas de YouTube, de los perfiles más populares, como es el caso de Logan Paul o PewDiePie. Ambos protagonizaron sonadas crisis de reputación durante el año. Que YouTube haya tomado esta decisión y no los haya incluido en el resumen tiene bastante lógica, ya que implicaría jugar con fuego y abriría la puerta a una nueva crisis de comunicación y reputación.

Sin embargo, y al mismo tiempo, es una muestra más de los riesgos a los que se enfrentan las empresas en la red, especialmente ahora que el contenido generado por terceros está dominando la red. YouTube vive de lo que otros publican… pero con ello se expone a riesgos.

YouTube al menos está escuchando. «El feedback honesto puede ser horrible, pero lo estamos escuchando y apreciamos que la gente se preocupe», explicaba un portavoz de YouTube a Quartz, reconociendo que su objetivo no era el de destronar a Baby, de Bieber, como el vídeo más odiado.

Vía: Puro Marketing

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