Claves de la validación emocional en el trastorno límite de personalidad

¿Es la falta de validación emocional una de las posibles causas del desarrollo del trastorno límite de personalidad? No dejes de leer este artículo para informarte.

La validación emocional conforma una de las tareas clave para el abordaje del trastorno límite de personalidad (TLP). La validación emocional forma parte de las estrategias esenciales, dentro de la terapia dialéctica conductual (DBT), desarrollada por Marsha Linehan.

A grosso modo, la validación emocional forma parte de las estrategias esenciales de la DBT en conjunto con las estrategias de solución de problemas. Permite, a la persona con TLP sentirse comprendida en un contexto estimulante y ausente de críticas. Algo que puede ser diferente en su contexto natural.

La importancia de la validación emocional en el TLP

Linehan observó la importancia de determinadas estrategias para el tratamiento del TLP, entre ellas, de suma importancia la validación emocional. Su modelo supone una aproximación biosocial basada en la interrelación entre influencias biológicos y principios de aprendizaje.

Esto último puede traducirse en que la persona con TLP, además de experimentar emociones intensas, puede haber experimentado patrones de crianza invalidantes. Por ello, al experimentar una emoción intensa, difícil de controlar en la persona con TLP, su contexto puede haber hecho ver a la persona que se equivoca, que es una respuesta exagerada y que puede ser inadaptada.

En resumen, a la persona con TLP se le suele pedir que cambie su manera de expresar las emociones, pero no se le dice cómo. En este caso, Linehan lo simplifica a “enseñar a un niño que no tiene piernas a que camine igual que si contara con ellas”.

De esta manera, la persona con TLP puede haber carecido de validación emocional desde su niñez. Sumándole a la vulnerabilidad emocional, este tipo de personas pueden no confiar en sus propias emociones, ya que el ambiente le ha solido decir que se equivocaba. Aquí, estas personas pueden entrar en conflicto entre lo que el entorno les pide y lo que sienten, desarrollando estados de frustración y culpabilidad por no cumplir las expectativas del entorno.

La terapia dialéctica conductual (DBT)

Como se ha comentado en líneas anteriores, la validación emocional, junto con la solución de problemas, forman las estrategias esenciales en DBT. Con estas, también se realizan estrategias de cambio dirigidas a modificar patrones de conducta desadaptativos.

Los objetivos básicos de la DBT consisten en que las personas con TLP aprendan a modular la emocionalidad extrema y se reduzcan patrones de comportamiento desadaptativos que son dependientes a su estado de ánimo. Linehan pone su énfasis en la aceptación y la validación emocional para desde ahí conseguir el cambio.

Modos de tratamiento

La DBT proporciona un apoyo terapéutico muy completo en el que se incluyen 4 modos de terapia:

  • Terapia individual: terapia con una periodicidad semanal que dura entre 50 y 60 minutos. aunque puede llegar a los 90 minutos
  • Entrenamiento de habilidades: se aplica en formato grupal y se entrena en mindfulness, habilidades de tolerancia al malestar, de eficacia interpersonal y de regulación emocional
  • Generalización de habilidades: se utilizan consultas telefónicas para el refuerzo de habilidades que se enseñan en el grupo de habilidades
  • Equipo terapéutico: sirve de base para los terapeutas responsables del proceso terapéutico como modo de supervisión y prevención del burnout.

Claves de la validación emocional en TLP

En DBT se establece que ningún cambio puede conseguirse sin aceptación. Por ende, la validación emocional resulta ser una estrategia esencial para ayudar a las personas con TLP a relacionarse de una manera diferente con las emociones que surgen, cambiando determinados patrones conductuales que les dificulta llevar su vida.

La validación emocional entonces resulta ser la estrategia de aceptación básica, y la solución de problemas la estrategia de cambio. La esencia de la validación, descrito de manera simple, significa hacerle ver a la persona con TLP que su conducta tiene sentido de acuerdo con el contexto o situación presente, aceptando a la persona y comunicándoselo.

En resumen, las claves de la validación emocional podrían compactarse en lo siguiente:

  • Mostrar interés por la persona, adoptando una actitud de escucha
  • Reflejar los pensamientos, sentimientos y emociones de la persona con TLP, atendiendo a su vez el lenguaje verbal y no verbal, para dar una devolución de esta información a la persona y ver que se le ha entendido
  • Expresar también aquellas cuestiones que la persona no ha comunicado, pero se han visto omnipresentes en el discurso de la persona. (Linehan llama a esto como mindreading)
  • Contextualizar la conducta de la persona, haciendo que esta tenga sentido de acuerdo a las circunstancias que la rodean. Aquí, se mencionan factores biológicos y de aprendizaje para dar una explicación al problema de la persona
  • Analizando los antecedentes y las consecuencias de conductas disfuncionales (tales como por ejemplo el abuso de sustancias), como forma de ver que este tipo de conductas quizá se utilicen para un alivio momentáneo de su malestar emocional

En todo caso, la DBT suele ser una terapia muy extensa en su contenido para describirla con precisión, además del riesgo de reducirla a las estrategias de validación emocional. Por ello, se contempla como una intervención completa para personas con TLP y otras patologías; tales como los trastornos de conducta alimentaria, el abuso de sustancias y el riesgo suicida, además de otras adaptaciones.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Leticia Aguilar Iborra