¿Cuál es el futuro de la música en directo con el covid? Retos, desafíos y experimentos

Son millones los artistas, salas, técnicos de sonido o promotores que aguardan el retorno de la música en directo, mientras millones de fans y melómanos cuentan los días o echan de menos los tiempos de barra, pogo, cerveza y brincos bajo los focos. ¿Qué posibles escenarios se dibujan ante el coronavirus?

La banda de rock The Flaming Lips dio un concierto en plena pandemia que parecía sacado de una cinta de ciencia ficción: tanto los músicos como el público se encerrarron en burbujas. ¿Un curioso experimento, una inquietante metáfora de los tiempos asépticos y sin alegría que vienen? ¿O una idea para grupos y bandas ante las restrictivas medidas sanitarias para el sector de la cultura? Estas pompas cuentan con aire para varias horas y se pueden usar sin mascarilla, pero evitan el contacto humano y vital.

Desde la BBC anticipaban algunas tendencias que se materializarán en este 2021. Por ejemplo, los conciertos virtuales se volverán más ambiciosos, pasando de salas de estar y otros cuartos cotidianos a producciones más profesionales. Parte del público podría pagar entradas para disfrutar de cuidados shows en streaming, con efectos especiales, invitados de lujo, sorpresas exclusivas o lanzamientos de nuevos temas.

Sin ir más lejos destaca el show ofrecido en noviembre por Dua Lipa, Studio 2054. Una transmisión en vivo con dos docenas de bailarines, gigantescos hula hoops de Day-Glo, bolas de brillo aún más gigantes, una discoteca y una generosa ayuda de invitados especiales, desde Kylie y Miley hasta Sir Elton. John, abriéndose camino a través de Rocket Man. Tardaron cinco meses en organizarlo y costó 1,5 millones de dólares, vendieron 284.000 entradas y ofertas de streaming en India y China. Al final, el concierto fue visto por más de cinco millones de personas en todo el mundo, todo un hito para el streaming. 

Otra nota destacable fue el concierto de nueve minutos del rapero estadounidense Travis Scott dentro del videojuego Fortnite, por el cual ganó 20 millones de dólares el pasado mes de abril. En comparación, su gira Astro World de 58 fechas en 2018-19 recaudó 53,5 millones de dólares. Sin embargo, este tipo de ganancias estratosféricas solamente salpican a la cúspide de los artistas más ricos y conocidos. La experiencia virtual, por su parte, tiene sus adeptos -permite también ahorrar costes y viajes a quienes no puedan asumir el desplazamiento o pernoctar- pero también sus detractores, ya que nada puede suplir las sensaciones físicas y la atmósfera generada en un concierto in situ. 

¿Conciertos con distanciamiento social? Los experimentos hasta la fecha

Mientras que por ahora los escasos conciertos que no cancelan o posponen sus fechas son a cuentagotas, con un aforo muy reducida, mascarilla y medidas sanitarias obligatorias, sin permitir el consumo de bebidas y a unas horas que en España resultan totalmente atípicas debido al toque de queda, los conciertos manteniendo la distancia social son otra posibilidad hasta que la pandemia se extinga o la población alcance la inmunidad de grupo. Destacan dos experimentos, uno llevado a cabo en la Sala Apolo de Barcelona, y otro realizado en territorio alemán. 

Fue la revista de música Pollstar quien se hizo eco en noviembre de los resultados de un experimento realizado en Alemania para comprobar la transmisión de la Covid-19 en el marco de un concierto. Llevado a cabo por científicos la Universidad de Halle, su propósito era analizar la propagación del SARS-COV2 en este contexto concreto y compartir recomendaciones para gestionar las multitudes en eventos de esta índole. Para ello, el compositor alemán Tim Bendzko realizó un concierto en vivo en el que se simularon diferentes escenarios de comportamiento, con un total de 1.500 participantes que usaron dispositivos de rastreo desde ese día.

También se simuló el flujo de aire e se hizo visible la propagación de aerosoles mediante máquinas de humo, demostrando como un cambio en la configuración de las boquillas de escape cambia el flujo del aire en la sala. Las conclusiones fueron que los momentos más peligrosos para la transmisión son la entrada y los descansos, así como en los puestos de comida y bebida. También se hizo hincapié en la importancia de una buena ventilación. 

9 de cada 10 asistentes recalcaron que prefieren usar mascarilla y poder acudir a más eventos en directo de forma presencial. Fomentar la higiene en los conciertos provocaría que la pandemia no tuviese prácticamente impacto. Así, los científicos recomendaron buena tecnología de ventilación, control de los flujos de visitantes para evitar aglomeraciones en los momentos clave y consumir bebidas y alimentos en mesas para reducir las papeletas de contagios.

Por su parte, en Barcelona tuvo lugar el pasado 12 de diciembre un experimento de corte similar, el estudio clínico PRIMA-CoV, dirigido por el el médico del Hospital Germans Trias i Pujol, Boris Revollo. Para ello hicieron test rápidos de antígenos a 500 asistentes a la Sala Apolo para fijar su eficacia. Antes del concierto se hizo una prueba diagnóstica a los 500 asistentes y también a otras 500 personas que no acudieron como grupo de control. Las esperanzadoras conclusiones arrojaron que nadie de los 463 asistentes se contagió de Covid-19, mientras que se registraron dos infecciones entre las 496 personas del grupo control. Cabe destacar que el concierto se celebró sin distancia de seguridad.

Los responsables de prueba piloto dicen que es seguro asistir a conciertos o eventos con condiciones similares: tests de antígenos como estrategia de cribado, mascarillas FFP2, control de flujos, pero sin distancias de seguridad. “El estudio permite decir que si haces una actividad similar será segura, pero cuanto más te alejes de estas características, mayor es la incertidumbre”, apuntan. No obstante, califican de prematura la estrategia aplicada a eventos próximos, como el Mobile World Congress y el Primavera Sound.

Un futuro incierto

Los más optimistas creen que la música en vivo volverá a recuperar ritmo en verano o a final de año, pero reforzándose el distanciamiento social en lugares cerrados, con sistemas unidireccionales obligados al bar y los baños, aforos reducidos e incluso test rápidos a las puertas de los festivales. Otras propuestas -con sus controversias evidentes en torno a la privacidad o los datos médicos-, incluyen escáneres térmicos, rociar ventiladores con una “niebla” desinfectante o pulseras interactivas que vibran para indicar una falta de distanciamiento social.

Ticketmaster también ha estado analizando si es posible vincular las entradas digitales al estado de vacunación o una prueba de Covid negativa a través de una aplicación de teléfono inteligente. Sin embargo, la compañía enfatizó que no podía hacer cumplir tales medidas, que serían promulgadas a discreción del organizador del evento.

Mientras, el verano y su calendario de festivales sigue en el aire, las luces de muchas salas siguen apagadas, la precariedad y falta de ayudas en el sector hace peligrar el empleo de miles de trabajadores y la superviviencia de muchas salas, y las ganas de bailar, cantar y disfrutar de la música en directo se avivan en el interior de todos los que esperan que la pandemia toque a su fin.

Vía: TicBeat