La crisis de los 30: ¿cómo afrontarla?

Las crisis vitales rompen nuestros esquemas y nos enfrentan a una situación de confusión y desamparo que no siempre es fácil de afrontar. Una de ellas es la crisis de los 30. Te dejamos 5 ideas clave para guiarte en esta etapa vital.

Las crisis vitales forman parte de nuestra trayectoria vital; todos pasamos, en algún momento u otro, por ellas. Están llenas de sombras, de dudas, de un sentimiento de vacío e inestabilidad, de tristeza… Aunque cada persona la vive a su manera, está claro que no son períodos fáciles de transitar. Un ejemplo de estas crisis es la crisis de los 30.

Concluir la veintena supone un cambio importante para muchos: más responsabilidades, preguntas sin respuesta (“¿estoy haciendo lo que realmente quiero hacer?,¿se me está pasando el arroz”?), duelos acumulados, experiencias no procesadas, inestabilidad laboral… Estas son algunas de las causas que nos pueden llevar a sufrir una crisis de este tipo a estas edades.

Aunque no hay una solución única para transitar de forma saludable por este camino, lo cierto es que existen algunas ideas clave que nos pueden ayudar a afrontar esta situación vital de forma más serena. ¡Os dejamos 5 de estas ideas!

Claves apra afrontar la crisis de los 30

La crisis de los 30 es vivida de forma subjetiva por cada persona. Aunque no todas las personas pasan por ella, también es cierto que es una edad de cambios y de planteamientos vitales que nos pueden conducir a vivirla.

En primer lugar, deberemos perderle el miedo, naturalizarla en la medida de lo posible. Todo lo que estás sintiendo está bien; permítete sentirlo. Ahora bien, es importante que nos preguntemos: ¿qué hago yo con esto que siento? ¿Hacia dónde quiero ir?

Normaliza cumplir años

Hay gente a la que le gusta cumplir años y otras personas a las que no… Sea como sea, cumplir años forma parte de la propia existencia, y es la prueba de que estamos vivos. En la crisis de los 30 puede ser que aparezcan pensamientos negativos asociados a este hecho: “¿se me está pasando el arroz?, me estoy haciendo mayor y no sé qué quiero en la vida, ya no soy tan joven para hacer según qué cosas”, etc.

En estos casos, te recomendamos que empieces a normalizar el hecho de cumplir años, de crecer, porque cada año está repleto de experiencias con las que aprender, y que nos llevan precisamente, al estado actual. Cumplir años no solo implica “hacerse mayor”; de hecho, es una oportunidad para empezar a hacer cosas que quizás antes, no podíamos hacer. Y sobre todo, no te sientas mal por estar mal. Asumir cambios y pérdidas es doloroso, y naturalizar el hecho de crecer no implica invalidar tus emociones.

¿Tienes que seguir la norma?

En relación a los pensamientos negativos explicados, es frecuente que la persona a esta edad empiece a plantearse si su vida le gusta, si está haciendo lo que realmente desea hacer y, cómo no, si “estoy haciendo lo que debería por mi edad”. La realidad es que, aunque la presión social muchas veces juegue en nuestra contra, no hay un manual escrito sobre lo que debemos hacer y lo que no con 30, 40 o 50 años.

¿No quieres hijos? Pues no los tengas. ¿No quieres formar una familia? Tampoco tienes por qué hacerlo. Otra cosa es que sean hitos deseados y todavía no se hayan alcanzado… en estos casos, deberemos relativizar e intentar comprender qué queremos realmente y cómo podemos llegar hasta ahí, pero intentando alejarnos de lo que “se espera de nosotros”.

Asume las pérdidas

A medida que nos hacemos mayores, debemos afrontar cada vez más experiencias, y eso implica la vivencia de muchas pérdidas. Es normal que las pérdidas se vayan “acumulando”, en el sentido de que, a mayor tiempo de vida, mayor probabilidad de experimentar estas situaciones.

Por ello, cuando una persona sufre la crisis de los 30, puede darse cuenta de que hay duelos que aún no ha afrontado y que le están causando un dolor inconsciente. Es momento de tomar conciencia, de mirar el camino recorrido y fijarnos en si tenemos alguna “tarea pendiente”. Es en estos momentos cuando toca cerrar etapas, elaborar duelos, despedirnos de gente que ya no volverá… Si no lo hacemos, es posible que el dolor se enquiste y no podamos afrontar el futuro con serenidad.

Toma conciencia de lo vivido

En una sociedad inmersa en la vorágine de las experiencias rápidas, en la que parece ser más importante correr hacia adelante, no detenernos y vivir sin tomar conciencia de lo que vamos viviendo, que no procesar las decepciones, asumir lo que nos pasa, etc., es normal que uno un día se despierte con la crisis de los 30. ¿Por qué?

Porque parece que la vida haya pasado sin darnos cuenta, sin nosotros formar parte de ella. En estos casos será importante detenernos, ver el camino recorrido (que no es poco), con sus cosas buenas, malas y sus aprendizajes, y agradecer haber llegado hasta aquí. Todo lo vivido nos ha traído, para bien o para mal, hasta donde nos encontramos. Sé consciente de ello y perdónate también por tus errores, aquellos que, probablemente necesitabas cometer para avanzar.

“Solo atravesando la noche se llega a la mañana”.

-J. R. R. Tolkien-

Practica el agradecimiento

En relación al último punto comentado, sabemos que el hecho de agradecer lo vivido nos puede reportar un inmerso bienestar. Esta actitud nos abre a la vida, nos permite aceptar las experiencias, integrarlas como parte de nuestra historia y asumir que no somos perfectos.

Además, valorar las cosas nos puede ayudar a situarnos y a entender que no lo estamos haciendo mal, que no está escrito cómo debemos vivir y que la vida está llena de luz y de sombras. Agradecer las cosas buenas nos permite enfocarnos un poco más a aquellas luces, que no han dejado de iluminarnos el camino aunque ahora tengamos la sensación de que estamos inmersos en la oscuridad.

Los primeros pasos para afrontar la crisis de los 30

Las crisis vitales forman parte del proceso de vivir, y por ello debemos tomarlas como naturales. Será importante no estancarnos en ellas, y ello exige, muchas veces, un trabajo personal importante. Reflexiona sobre tu vida, sobre lo que deseas realmente, e intenta alejarte de los estereotipos y la presión social y de lo que «se espera de ti» por tener 30 años o los que sea.

Recuerda que nadie va a vivir por ti, y que tus decisiones son solo tuyas. Si de todas formas, pasar por este proceso te está generando sufrimiento y no sabes cómo gestionarlo, te recomendamos que pidas ayuda de un psicólogo. Un profesional te puede acompañar en el proceso y ayudarte a comprender qué te está ocurriendo y cómo puedes afrontarlo para salir fuerte y resiliente. Recuerda que esta experiencia puede acabar convirtiéndose en una experiencia muy valiosa para ti.

“La vida empieza cada día”.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana