La hipocresía: ¿sabes realmente lo que es?

La hipocresía es una actitud mal vista por todos, pero te has parado a analizar: ¿cómo funciona en el fondo? ¿Qué nos motiva a comportaros de esta manera?

La hipocresía no nos gusta. Es una conducta que se relaciona habitualmente con la mentira: la persona manifiesta una incoherencia en sus actos que para nuestra mente es como el chirriar de la tiza en la pizarra.

En este artículo encontrarás una revisión de este comportamiento, sus causas e impacto en la vida social. Si quieres profundizar en este tema, esta puede ser una buena introducción.

¿Qué es la hipocresía?

Etimológicamente, la palabra hipocresía proviene del griego ὑποκρισία (hypokrisía), compuesta por hypo y crytes, de manera que literalmente significa ‘responder con máscara’. De esta forma, la propia palabra ya indica que se trata de ocultar una parte de uno mismo.

Se puede definir un comportamiento hipócrita como aquel en la persona demuestra una incongruencia entre sus acciones o entre sus acciones y sus palabras. Se considera una de las formas que toma la mentira, ya que esta incongruencia está relacionada con mostrar una imagen de uno mismo que no es la real.

Es importante no confundir la hipocresía con tener comportamientos diferentes en función del contexto o las necesidades puntuales. Nadie es capaz de alinear siempre lo que manifiesta de manera verbal con lo que manifiesta con otros tipos de conductas: la gente cambia debido a muchos factores, adopta diferentes roles según donde o con quién se encuentre o puede que necesite ajustar su comportamiento a un evento determinado. Lo que caracteriza a la hipocresía es la creación de una imagen falsa de uno mismo.

Los cuatro tipos de hipocresía

¿Por qué una persona querría esconder su verdadera personalidad? Si echas la vista atrás, probablemente encuentres algún ejemplo de alguien que ha construido una verdadera catedral de rasgos y comportamientos que, cuando miras más de cerca, están flotando en el aire.

A simple vista, parece algo innecesario, pero ya en 1994 los autores Crisp y Cowton hicieron una revisión de las causas de la hipocresía. Los cuatro tipos que encontraron son los siguientes:

  • Inconsistencia: sentirse extraño en un ambiente determinado -como un trabajo, por ejemplo- puede llevar a la necesidad de crear una máscara para integrarse en dicho ambiente.
  • Culpa: cuando la propia personalidad no va en consonancia con las ideas, y estas además son rígidas, muchas veces la vía de escape es crear una imagen falsa que sí coincida con la ideología. Esto suele acentuarse cuando también se critica a otros por no seguir las ideas que se predican.
  • Pretensión: en esta ocasión, pretender ser algo que no se es tiene una finalidad, normalmente un beneficio personal. Un ejemplo actual es la selección de ciertos colectivos como objetivo de las campañas electorales solo por la búsqueda del voto.
  • Complacencia: la baja autoestima o la necesidad de aceptación por parte de alguien cercano puede llevar también a la creación de una imagen falsa. Hay multitud de ejemplos de esto y hay un largo debate cuando entramos en las redes sociales, donde crear una máscara es casi una obligación.

Como has podido ver, el eje central de la hipocresía es la incongruencia, aunque las necesidades de grupo, como la aceptación o la autoestima, también juegan un papel fundamental. De hecho, también se puede ser hipócrita con uno mismo como forma de ocultar disonancias cognitivas o como mecanismo de defensa para no afrontarlas.

El problema de la normalización de la mentira

Cuando la hipocresía es un problema generalizado, buscar la causa en el individuo es como señalar a la luna y mirar el dedo. Como conclusión a esta revisión, aquí tienes también una pincelada holística para este tema: la social.

La necesidad de la mentira en las dinámicas de grupo es algo ya muy estudiado. Se establece una distinción entre la “mentira piadosa”, cuyo objetivo es evitar los conflictos o no causar daño a los demás, y la mentira tóxica, con la que se busca el beneficio propio y el detrimento ajeno. Sin embargo, cuando se percibe que la probabilidad de tener un conflicto es alta, se tiende a pasar por alto las mentiras.

La utilidad de perdonar estas mentiras para evitar momentos incómodos conduce a una normalización de las mismas. La honestidad, por oposición, se convierte entonces en un detonante de esas situaciones que quieren evitar. De esta forma, mucha gente encuentra en la hipocresía una forma de no ser juzgado y sentirse integrado.

¿Qué hacer entonces? Cuando los hipócritas son una plaga en nuestra vida, quizá el proceso más productivo es tratar de normalizar la honestidad. Abordar las situaciones incómodas con un repertorio de recursos mentales que permitan zanjar las diferencias de manera cómoda es una gran motivación para no tener que fingir alguien que no se es.

La introspección y la apertura emocional siempre son un camino difícil, pero también una buena forma de crear una cultura de las relaciones sana y sólida para todos.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez